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D. Alfredo Urdaci Iriarte | D. Álvaro Bonet Loscertales  

D. José María Porta Tovar

El cerebro y los sentimientos. D. José Mª Porta Tovar. Dr. en Medicina, especialista en Psiquiatría.  



Contenido de la conferencia

EL CEREBRO Y LOS SENTIMIENTOS EN LA VIDA DEL HOMBRE

Dr. José Mª Porta Tovar. Psiquiatra

Centro Hontanar. 21 de octubre de 2009

A) INTRODUCCIÓN.- IMPORTANCIA DE LOS SENTIMIENTOS

Muchos de vosotros habréis oído hablar de José Mª “El Tempranillo”, bandolero famoso y héroe nacional del siglo XIX. Pero, por si alguien no le conociera, yo le resumo su historia en pocas palabras: José Mª Hinojosa, alias “El Tempranillo” nació en 1805 en la villa de Jauja, provincia de Córdoba. Aldea pobre, rodeada de latifundios, a orillas del río Genil. Cuando tenía 13 años mató a un hombre por vengar a su madre, que era viuda y que había sido violada por uno de aquellos terratenientes.

Como la justicia era como era en aquellos tiempos, José María tuvo que huir a los montes. (Tuvo que echarse al monte – como se decía entonces – con su mula, su manta y su trabuco)

En Sierra Morena se hizo fuerte, con un puñado de desterrados que quisieron seguirle. Robaba a los ricos para ayudar a los pobres. Era guapo, valiente y cortés, pero, sobre todo, educado y caritativo. ( Dicen que a las señoras que viajaban por aquellos caminos en lujosas diligencias les decía: Señora, usted no necesita esos anillos de oro para adornar su preciosa mano...) A partir de entonces, desde Ronda, donde tenía su cuartel general, mantenía en jaque a las tropas de Fernando VII.

Cuando a su mujer le llegó la hora del parto, José María se acercó a una aldea buscando una comadrona. Circunstancia que aprovecharon sus perseguidores para avisar a los Migueletes (Cuerpo del ejército del rey), que consiguieron cercarle en aquella aldea. Desgraciadamente, su mujer murió en el parto y, rompiendo el cerco, El Tempranillo fue capaz de huir a caballo, llevando en brazos el cadáver de su mujer y, amarrado a su faja, su hijo recién nacido. Finalmente, persiguiendo a otro bandolero, El Barberillo de Estepa, llega a un cortijo cercano de Alameda, en la comarca de Antequera, es tiroteado por aquél y muere en aquella villa, a la edad de 28 años. Eso ocurría en 1834 y sus restos reposan en el mismo pueblo de Alameda. ¿Por qué – deberíamos preguntarnos – nos cae bien la figura de este bandido, llamado “El Tempranillo”

¿Porque tenía buenas ideas? No sabemos si las tenía
¿Porque se tomaba la justicia por su mano? Creo que no es la razón
¿Porque mató a muchos de aquellos Migueletes que le perseguían? No

Nos cae bien:

+ Porque repartía el dinero entre los pobres.
+ Porque era noble y nunca se aprovechó de nadie.
+ Porque arriesgó su vida por su mujer y su hijo.
+ En definitiva, porque tenía buenos sentimientos.

Con los sentimientos ocurre como con el amor: que no se toman demasiado en serio a la hora de plantearlos como problemas científicos. Sin embargo, son ellos los que mueven el mundo.

No es verdad – como alguien dijo en una ocasión – que el mundo se mueva por ideas. El mundo se mueve por sentimientos.

a) Si analizamos el contenido de nuestros telediarios, comprobamos que, en el fondo de las noticias más dramáticas, existe un problema de sentimientos:

+ La violencia doméstica es un problema de sentimientos.
+ La guerra de Irak es un problema de sentimientos.
+ El nacionalismo y el separatismo son problemas de sentimientos.
+ El fundamentalismo religioso es un problema de sentimientos.

b) “Los sentimientos – decimos – humanizan al hombre”. Y es verdad. A la hora de calificar a una persona apelamos a sus sentimientos, no a sus ideas, ni siquiera a su conducta... Cuando queremos decir algo bueno de alguien, decimos que tiene buen corazón, que es un hombre de buenos sentimientos.

c) Lo que ya no se entiende demasiado bien es cómo una sociedad como la nuestra, que, una y otra vez, reclama los buenos sentimientos, ella misma tolera, cultiva y promueve los sentimientos más inconfesables y mezquinos?

+ Se buscan ejecutivos agresivos, que alcancen los objetivos de la empresa. Objetivos, evidentemente económicos. No importa el costo personal, familiar o social de los trabajadores.

+ Se buscan líderes de opinión. Aunque sea para engañar al público.

+ Se busca gente sin escrúpulos y sin moral, para hacerlos protagonistas de nuestras series televisivas de máxima audiencia. Sobre todo, si son especialistas en mentir, en ridiculizar al prójimo, o en desvelar su vida privada, por unas cuantas monedas.

d) Finalmente, refiriéndonos al campo de la salud mental, yo diría que el gran problema del futuro de la psiquiatría no tiene que ver con la esquizofrenia. Tiene que ver con los sentimientos y, concretamente, con el tratamiento de los psicópatas. El psicópata tiene de todo: fuerza, belleza, instintos, memoria, inteligencia... Lo único que no tiene son sentimientos. Por eso, el psicópata es capaz de matar a su madre porque no le da 20 euros para conseguir una raya de Coca.



B) ¿QUÉ SON LOS SENTIMIENTOS?



Antes de formular una definición de los sentimientos, me gustaría recordar su papel en el proceso del conocimiento, de la memoria y de la conducta del hombre. Tomemos para ello un ejemplo de la realidad:

+ Cuando yo veo una persona, aunque sea por primera vez, su imagen entra por mis sentidos (vista, oído, olfato...) y esta imagen pasa por las amígdalas cerebrales y por el tálamo, que le van a añadir el componente afectivo de la percepción. Esa imagen, así coloreada por la afectividad, va a pasar a la corteza cerebral y va a ser conocida por mí en todas sus dimensiones: belleza, bondad y, por consiguiente, apego a ella, o, por el contrario: fealdad, maldad y, por consiguiente, rechazo. Y esa imagen va a permanecer así en mi memoria: con un apego o con un rechazo afectivo.

Podríamos decir que no hay ideas neutras, que la fotografía de la realidad que percibimos lleva siempre grabados su aroma, su color y su música. Unas veces alegre, esperanzada, risueña; otras veces triste, nostálgica o melancólica.

*Aquella música nos recuerda tal persona con la que la bailamos un día.
*Aquel perfume nos traslada a tal ciudad, a tal encuentro, a tal experiencia.
* Aquel nombre, que nos cae bien o mal, nos recuerda a otra persona rechazada o querida.

En resumen, hay que decir que la memoria imprime en el cerebro la imagen de algo o de alguien, junto con la tonalidad afectiva que la acompaña. De tal forma que el rostro de la persona que contemplamos quedará grabado con la simpatía o la antipatía que haya despertado en nosotros aquella primera vez. Y así la recordaremos. Si más adelante la conocemos en otras circunstancias, nuestra memoria irá corrigiendo aquel primer sentimiento con el que la habíamos memorizado, teniendo en cuenta que un sentimiento no se borra con una idea; se borra con otro sentimiento (De ahí el refrán que dice: la mancha de la mora con otra mora se quita)

De esta forma, podemos ya definir varios conceptos importantes a tener en cuenta: la sensación, la emoción y el sentimiento. Llamaremos sensación la impresión que las personas o las cosas producen en nosotros a través de los sentidos. Llamaremos emoción a un conjunto complejo de respuestas, químicas y neuronales, que constituyen un patrón distintivo de alegría, tristeza, vergüenza o simpatía. Finalmente, llamaremos sentimiento al estado afectivo del ánimo producido por dichas emociones y elaborado y modificado por la corteza. Estado de ánimo que implica una toma de conciencia de la emoción y una incorporación de la misma a nuestra memoria personal.

C) DIFERENCIA ENTRE LAS EMOCIONES Y LOS SENTIMIENTOS.

¿Entonces, qué diferencia hay entre emoción y el sentimiento?

1.- LAS EMOCIONES SON PATRONES DE ACCIÓN FIJOS.

Ya hemos dicho que las emociones son un conjunto complejo de respuestas, químicas y neuronales, que forman un patrón distintivo. Pues bien, avanzando un paso más, deberíamos añadir que las emociones son patrones de acción fijos (P.A.F.). Que a tal emoción le va a corresponder siempre una reacción bioquímica, determinada por el hipotálamo y las hormonas.

La emoción es, por tanto, menos personal, menos original, menos libre que el sentimiento. Tanto es así que podemos reproducir tal emoción en tal persona estimulando, por ejemplo, las fibras nerviosas de una parte de su cuerpo (La cara, por ejemplo, para que tome un aspecto de horror o de alegría), o podemos modificar una emoción agregándole unas hormonas que la potencien o la disminuyan.

Tomemos como ejemplo las hormonas de la afectividad:

Los estrógenos, producidos por los ovarios, son las hormonas femeninas por
excelencia y hacen que la mujer resulte atractiva para el hombre. Principalmente en la primera parte del ciclo.

La oxitocina, segregada por la hipófisis, no sólo tiene como función la de estimular el útero durante el parto, sino que también estimula la atracción física que la mujer experimenta hacia el hombre. Se le llama la hormona de la fidelidad, porque es la que hace que se permanezca junto a la persona que nos atrae. El simple contacto con la persona deseada eleva los niveles de oxitocina en sangre y estimula la comunicación sexual.

Es curioso cómo las hormonas dirigen perfectamente los comportamientos, sorprendiéndonos a menudo la sutileza con la que actúan. Por ejemplo, a la hora de separar lo que llamamos sexo de lo que llamamos apego. Se ha demostrado en las hembras del “Topillo de la Pradera” que si se les bloquea la oxitocina antes del apareamiento, eso no afecta al comportamiento sexual pero sí al apego a su pareja y a sus hijos.

La DHEA o De-Hidro-Epi-Androsterona es directamente responsable del deseo erótico que un hombre o una mujer despiertan en los demás y de ella derivan las feromonas, que regulan el comportamiento sexual a través del olfato. Los perfumistas entienden de eso...)La serotonina tiene que ver con el estado de ánimo: optimista y alegre o deprimido a triste, según sea su nivel en sangre. Los psiquiatras utilizamos la serotonina para tratar las depresiones.

La dopamina es responsable de todas las conductas adictivas... La progesterona y la prolactina inhiben o aminoran el deseo sexual de la mujer. (Centran a la mujer en el hijo que puede nacer o que ha nacido) La PEA (Fenil-Etil-Alanina) es conocida como “la molécula del amor”, siendo una sustancia con efectos euforizantes, según sea su nivel en sangre, y se relaciona con las emociones románticas.

Por eso, no andaban descaminados nuestros antepasados cuando buscaban pócimas y brebajes para garantizar el éxito de sus lances amorosos.

Hablamos aquí de emociones, no de sentimientos. Los sentimientos son, en cambio, estados de ánimo más depurados, más espirituales y más permanentes, que, si bien proceden de las emociones, están sustancialmente modificados por las funciones superiores de la corteza prefrontal.

Y bien, ¿Cuáles son las diferencias entre la emoción y el sentimiento?

1.- Sabemos que la emoción es lo primero que afecta al hombre
y es un mecanismo de adaptación al medio ambiente. (En situación de peligro, aumenta la adrenalina). Es comparable al sistema inmunológico, que ayuda a un ser vivo a mantener el equilibrio con su entorno. Después, generalmente, aunque no siempre, esa emoción se transforma en sentimiento. (No ocurre, por ejemplo, cuando la corteza está dañada)

2.- Las emociones se representan en el teatro del cuerpo. Los sentimientos en el teatro de la mente.

3.- Podemos provocar artificialmente una emoción. Nunca un sentimiento.


2.- ¿DÓNDE SE GUARDAN LOS SENTIMIENTOS?

Los sentimientos se guardan en la memoria. Pero ¿dónde está localizada la memoria? – No en un lugar común, en un área cerebral determinada, sino en varias. Cada una de esas áreas guarda la memoria correspondiente a su propio sentido: El lóbulo temporal guarda la memoria del lenguaje (Área de Broca), el occipital, la memoria visual, el parietal, la memoria del espacio y los movimientos etc.
Sin embargo, la memoria de los sentimientos más importantes está localizada en la corteza prefrontal. Hablamos de los sentimientos sociales: Aquellos que tienen que ver con las relaciones afectivas de nuestro entorno, que son, como podéis suponer, las más importantes. La corteza prefrontal es la última adquisición del ser vivo y es exclusiva del hombre. Las emociones, en cambio, en mayor o menor grado, las compartimos con los animales superiores.

¿Y cómo hemos llegado a esta conclusión?: La historia de este hallazgo tiene sus orígenes en 1848, en Nueva Inglaterra (EE:UU.), durante la construcción del ferrocarril de Burlington. Un barrenero llamado Phileas Gage, capataz de una cuadrilla de hombres que allanaban el terreno para plantar la vía férrea, intentaba aplicar una carga de dinamita en un orificio excavado a tal fin. Pero la mala fortuna hizo que la carga explotara antes de retirar la barrena, una barra de hierro de un metro de largo por varios centímetros de grosor. De tal forma que le perforó el cráneo, entrándole por el pómulo izquierdo y saliéndole por el hueso frontal derecho, es decir, el espacio que ocupa el área prefrontal del cerebro.

Lo curioso del caso es que Phileas apenas perdió el conocimiento, siguió hablando, explicó los hechos a los médicos que le atendieron y al cabo de un mes estaba restablecido. Pero, al poco tiempo, su familia y sus compañeros vieron que aquel hombre de veinticinco años, trabajador, amante de los suyos y buen compañero, había cambiado completamente. Que ya no era el mismo. Que había perdido sus sentimientos o buena parte de ellos.

Habiendo vigilado sus médicos la evolución del proceso, siguieron constatando este hecho en otros pacientes que habían padecido lesiones en esa misma área cerebral, sea por causa de un tumor (Un meningioma), de una hemorragia cerebral (Por aneurisma) u otro tipo de traumatismo.

¿Y cuál era la conducta de esa persona? Pues era una conducta asocial, un comportamiento egoísta, desinhibido e incompatible con cualquier relación personal, familiar, laboral o social, en que los sentimientos tuvieran que jugar un papel importante.

Concretamente, se constataron los siguientes hechos:

1.- La lesión asienta siempre sea sobre la corteza prefrontal ventromedial o sobre la amígdalas.

2.- En ambos casos, están perturbados los sentimientos.

3.- Con los sentimientos, la persona pierde la capacidad de valorar los hechos. No así de entenderlos y explicarlos correctamente.

4.- Los pacientes tienen serias dificultades para tomar decisiones, a pesar de conocer perfectamente las diferentes alternativas posibles: Trabajar en esto o en aquello, comprar esto o lo otro.

5.- Esos mismos pacientes no están motivados por nada, carecen de metas personales o sociales y no son capaces de elaborar un proyecto de vida. (Por ejemplo, terminar unos estudios o formar una familia).

Así pues, recordemos la importancia del área prefrontal del cerebro, donde guardamos la memoria de los sentimientos sociales. (Algunos psiquiatras defienden que los psicópatas padecen un trastorno de esa área del cerebro, y que, por eso, son incapaces de tener sentimientos o de sentir remordimiento)

Curiosamente, en ese intento de crear o de manipular sentimientos, las sociedades avanzadas dedican incontables recursos humanos y económicos: Piénsese en el alcohol, las drogas, las medicinas, los alimentos, el sexo real o virtual, e innumerables prácticas sociales. Simplemente, observad cómo los comerciales intentan vendernos sus productos, que nos presentan ligados a emociones placenteras: Si nos fijamos en los anuncios publicitarios, fumar Marlboro significa ser un hombre libre o llevar tal perfume garantiza el éxito en las relaciones amorosas. Ello quiere decir que hace años que sabemos que el sentimiento nace de la suma de una idea y de una emoción. En los ejemplos que hemos dado, la idea del Marlboro con la emoción de la libertad, la idea del perfume con la emoción de un éxito amoroso.


D) LOS SENTIMIENTOS Y LA PERCEPCIÓN



Pues bien, una vez explicados los términos, podemos hablar de la percepción de la realidad, que no es tan sencilla como parece. Porque, sólo aparentemente, todos vemos lo mismo cuando miramos la misma cosa. En realidad, ocurre algo muy distinto: ocurre que cada uno de nosotros ve una cosa diferente cuando mira la misma cosa. (Se dice que se ve lo que se quiere ver)

Por ejemplo: Paris, Londres, Madrid o Barcelona nos caen bien o nos caen mal según los sentimientos que despierten en cada uno de nosotros: No es lo mismo si los hemos visitado en un viaje agradable con un buen amigo que si en aquel primer viaje nos hubieran robado las maletas.

Pero la percepción que tenemos de una cosa no solo depende de la cosa misma, depende también del tipo de cerebro que la elabore: La percepción del hombre es totalmente distinta de la percepción de la mujer. La percepción de un niño es distinta de la percepción de un anciano. ¿Por qué? Porque son distintos los sentimientos que despiertan las personas y las cosas en unos y en otros. No es igual el interés que despierta la celebración de los Juegos Olímpicos en el año 2020 en un joven de 30 años que en un mayor de 75.

Pero este hecho es más notable todavía cuando se trata de personas de distinto sexo y, por tanto, de distinto cerebro. Es curioso, por ejemplo, que, a pesar de que la mujer tiene una visión en abanico y el hombre una visión en túnel, es decir, de frente y a distancia, una mujer sea capaz de descubrir un pelo rubio en la chaqueta de su marido a 10 metros. Por el contrario, el hombre, que no es detallista, se fijará en los zapatos o en las sandalias que lleva una mujer si le ha resultado atractiva. La diferencia está en el interés que cada cuál pone en la tarea que realiza. Y los intereses de la mujer y del hombre son, a menudo, muy distintos.

1.- LA PERCEPCIÓN ES UNA EXPERIENCIA PERSONAL Y ÚNICA

Por consiguiente, tendremos que concluir que cada cuál percibe la realidad de una forma personal y única. ¿Por qué?

Porque nuestros cerebros son distintos los unos de los otros: poseen una sensibilidad diferente y reaccionan de diferente manera según las leyes de la herencia y según el aprendizaje a que hayan sido sometidos.

En el lenguaje coloquial diríamos que nuestro cerebro está provisto de un comité de admisión que hace que percibamos aquello que nos interesa y que no percibamos lo que no nos interesa. Y este comité de admisión está constituido por tres formaciones cerebrales: la amígdala, que pertenece al rinencéfalo y que emite un juicio rápido sobre el interés que despierta el objeto; el tálamo, que elabora la coloración afectiva del objeto y, por fin, la corteza cerebral, que va a registrar aquello que le presenta el tálamo como apetecible, despreciando lo no apetecible.

En esta aplicación de la corteza a los objetos apetecibles está el secreto de la falta de memoria de que a veces nos quejamos. Sobre todo, cuando estamos deprimidos. Si el objeto es apetecible, la corteza pone en marcha sus neuronas para conocer el objeto con detenimiento. Si el objeto no es apetecible, no hacemos el esfuerzo de memorizarlo siquiera. Por eso decimos que no amamos aquello que conocemos sino que conocemos aquello que ya antes habíamos comenzado a amar.

2.-
¿QUÉ PAPEL JUEGAN LOS SENTIMIENTOS EN LA PERCEPCIÓN?



Los sentimientos son instrumentos de que dispone el sujeto para su relación afectiva con personas, animales o cosas,
b) Su papel es doble:
1.- Nos atan, nos vinculan afectivamente a tales objetos.
2.- Nos permiten valorar los objetos y establecer una jerarquía.

Dos ejemplos: 1.- El amor nos vincula a la persona amada.
2.- A partir de ese amor a la persona, valoramos sus cosas, su pueblo, su religión y su lengua. (Esa es una experiencia que se aprende conviviendo con otras comunidades distintas de la nuestra. Decía José Mª Bandrés, político del partido Euskadiko Esquerra, en una entrevista reciente: El nacionalismo se pierde viajando...Es decir, conociendo y amando otras personas, otros pueblos, otros paisajes)

De ahí, que sean los sentimientos los que confieren a la percepción su subjetividad, su individualidad, su originalidad. Si no fuera por ellos, todos veríamos la vida de la misma manera. Este fenómeno ocurre en algunos casos de depresión y de catatonía: El paciente tiene un bloqueo de los sentimientos y, cuando recupera el ánimo, nos dice que se sentía incapaz de sentir.

En algunos estados depresivos, el paciente nos dice que tiene dificultades en la atención, en la memoria, en la concentración, en la comprensión. Es decir, que estos pacientes sufren alteraciones de procesos puramente cognitivos, provocadas por el estado emocional en que se encuentran. En suma, que no escuchan, que no entienden, que no se concentran y que no recuerdan por la falta de interés que la depresión les produce.

El gran filósofo holandés Baruch Spinoza decía que mientras la razón uniforma a unos y a otros, los sentimientos distinguen a unos de otros. Es decir, que los sentimientos nos singularizan y nos permiten ser nosotros mismos, únicos e irrepetibles.



E) LOS SENTIMIENTOS SON ESTADOS DEL SUJETO



Los sentimientos son estados del sujeto porque modifican el estado del sujeto
. Son estados del yo, según decía Lipps, pero estados de un yo que ya ha cambiado, que ya no es el mismo antes y después de verse afectado por tal sentimiento. Por eso decimos con propiedad que estamos afectados por un sentimiento, y por eso decimos que una persona no es la misma antes y después de haberse sentido amada. (De ahí la importancia de cultivar y reforzar los sentimientos positivos en nosotros mismos y en nuestros hijos) Cuantas más veces sintamos amor, más amorosos nos haremos. Cuantas más veces sintamos odio, más rencorosos nos haremos.

Ahora bien, si, en efecto, los sentimientos cambian a la persona, habrá que prestarles la atención que se merecen. Una atención muy superior a la que les prestamos hoy. Por ejemplo:

* Si queremos que un niño se sienta seguro en la sociedad en que vivimos, deberemos nosotros transmitirle el sentimiento de seguridad.

* Es inútil hablarle a un niño de la belleza de la música. Tendremos que ayudarle a sentir las emociones que ella despierta.

* A menudo las madres se quejan de que su niña no se valora, de que tiene muy poca autoestima. Pues bien, la primera pregunta que habría que hacerles es si ella misma, si esa misma madre, la ha valorado suficientemente.

* Si queremos que nuestros hijos aprendan a amar, deben sentir el amor en sus propias vidas. Porque curiosamente, los hijos van a repetir unos patrones de amor, de agresividad o de desamor que han aprendido “por ósmosis” – yo diría – de sus padres y hermanos.

Finalmente, quiero llamar la atención de aquellos que dicen con frecuencia: “Yo, perdonar, perdono, pero olvidar, no olvido” Y querría decirles que si queremos ser felices, también tenemos que olvidar. Los sentimientos de rencor, de envidia, de odio, de venganza son más dañinos para quien los cultiva y alimenta que para aquél a quien van dirigidos. En ese sentido, decía Albert Schweitzer, médico y pacifista, Premio Nobel de la Paz de 1954: “ La felicidad no es más que una buena salud y una mala memoria”

G) ¿QUÉ PAPEL JUEGAN LOS SENTIMIENTOS EN LA VIDA?

Pues bien, los sentimientos juegan un papel fundamental en la vida. Por eso me gustaría recordar los ejemplos con los que iniciaba mi conferencia:

Definitivamente, la guerra de Irak es un problema de sentimientos, igual que el nacionalismo o la violencia doméstica o el fundamentalismo religioso.

Y permitidme que al llegar a este punto añada una consideración importante, porque se habla de religión y de religioso en un sentido muy equívoco:

¿Ustedes creen que la guerra de Irlanda fue una guerra de religión?
¿O que el terrorismo islámico es un problema de religión?
¿O que la expulsión de los judíos de España fue un problema de religión?
¿O que las batallas entre moros y cristianos fueran un problema de religión?
¿O que las Cruzadas fue un problema de religión?
¿O que la Inquisición fue un problema de religión?

La verdad es que todos los fundamentalismos: nacionalistas, culturales, filosóficos, políticos, económicos, raciales, responden a una voluntad de conquistar el poder y todos necesitan encontrar argumentos que disimulen las auténticas razones de una masacre, de una guerra o de un destierro. Y la religión ha sido, en muchos casos, el estandarte del que se han valido muchos para conseguir unos objetivos inconfesables. Es decir, que se ha echado mano a un sentimiento, en este caso el religioso, para lograr otros objetivos muy distintos.

Pero, ¿Es acaso la religión un problema de sentimientos? Charles Péguy, poeta y filósofo francés del siglo pasado, definía la fe como “Una intuición amorosa de Dios” ¡Magnífica definición, a mi juicio! Pues bien, a partir de ella, la religión, en efecto, tendría su origen en un sentimiento. Sentimiento que venimos compartiendo la humanidad hace medio millón de años, cuando el hombre del Neandertal empezó a enterrar a sus muertos.

Y para terminar, me gustaría hacerlo con una pregunta: ¿No estaremos hoy atravesando una crisis de sentimientos? ¿No estaremos viviendo de emociones fuertes y variopintas, pero químicas, temporales y frágiles, olvidando su elaboración final en forma de sentimientos, más estables, más firmes y más profundos?

Puede que sí. Yo espero, con mis palabras, haber contribuido, siquiera, a plantearnos este problema. Muchas gracias.













BIBLIOGRAFÍA
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Damasio, Antonio: “En busca de Spinoza”. Ed. Crítica. Barcelona, 2.005
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Llinás, R.: “El cerebro y el mito del yo” Ed. Belacqua. Barcelona, 2003
Luria, A.R.: “El cerebro en acción” Ed. Fontanella. Barcelona, 1994
Mosterin, Jesús: “La naturaleza humana” Ed. Espasa-Calpe. Madrid, 2006
Porta Tovar, José Mª: “El hombre, la razón y el instinto” Ed. Desclée. Bilbao, 2004
Punset, Eduardo: “Cara a cara con la vida, la mente y el universo” Ed. Destino. Barcelona, 2004.
Punset, Eduardo: “El viaje a la felicidad” Ed. Destino. Barcelona


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